Dani es subastado y entregado a una pareja de empresarios dominantes que pueden hacer lo que quieran con él en el Club Privado. Durante un día es humillado, entrenado y utilizado para satisfacer a sus dos dueños.
David Paw no se anda con rodeos a la hora de enseñar orden y disciplina a su nuevo esclavo doméstico Dani. Como parece que el jovencito es demasiado tonto para limpiar una ventana, se le somete a un acondicionamiento especial: pulir los cristales con la lengua, arrodillarse en el suelo como escabel (mientras se folla a sí mismo con un consolador) y, por último, limpiar los pies del jefe. David se empalma duro por la situación y la putita tiene que aguantar un facefucking de garganta profunda con un consolador de 21 cm. Una vez que el motor está en marcha, la joven esclava se corre y recibe una corrida facial para terminar la sesión de entrenamiento.
Dani Rivera, atado a una cruz Andreas, espera a su castigador con los ojos vendados. El maestro, Josh Milk, se pone a trabajar en el culo de Dani con algunos golpes certeros de sus manos y su cinturón hasta que la enorme polla del cachondo se ha hinchado hasta convertirse en un semi. La perra amante del dolor gime anhelante con cada golpe. Cuando Josh tiene que mear, Dani se deja tragar el chorro, que por supuesto termina con él recibiendo una embestida de garganta profunda y una follada dura. Como recompensa por su servicio obediente recibe una carga de la baba del amo bombeada en su boca abierta.