Dos chavales buscan problemas y empiezan a meterse con un joven camarero. El pequeño Ruben no tiene nada que hacer contra ellos. Le rocían con soda, le escupen y le invitan a lamer su barra. Pero eso es sólo el principio de los planes que tienen para él. El inocente jovencito es atado y colgado. Los chavales le llenan la boca con sus gordas pollas y se turnan para follárselo hasta el fondo. Por supuesto, los tipos duros utilizan su estatus y control para terminar la sesión llenando la cara del jovencito de semen.