Aquí tenemos a un jovencito al que le encantan las pollas. Una buena y gruesa en su boca y está en el cielo. Es totalmente adicto a los hermosos órganos sexuales masculinos. Le encanta su aspecto, su olor y, aún más, su sabor. Se la mete como le da la gana, en la boca y en el culo, ¡lo quiere todo!