Desde el momento en que vio al sexy semental, quiso convertirse en su propiedad. Con 18 años recién cumplidos, el jovencito gay pasó meses soñando con convertirse en esclavo sexual. Por fin ha conseguido lo que quería. Atado y amordazado, espera ávidamente a que su dueño llegue a casa. Necesita un castigo y, sobre todo, ¡tiene hambre de polla!