Leo, un joven alemán pasivo y amante de los papás, se excita mucho cuando un hombre casado de Quadra le pide que vaya a su oficina durante la pausa del almuerzo para pasar por debajo del escritorio. Se tropieza con el hombre trajeado, se arrodilla y empieza a hacer su trabajo de cortabolas. El jefe le dirige perfectamente y le somete como necesita. Excitado por esta lechera motivada, se la folla sin reservas sobre su escritorio y la hace chillar. A Leo le encanta ser utilizado así por machos heterosexuales con las pelotas llenas. Seguro que volverá.